Lo veía todos los días desde lejos, era adicta a su mirada y hasta de su forma de caminar, estaba cautivada por su sonrisa que estaba un poco vacía, y aunque el no sabía de mi existencia yo estaba enamorada de la existencia de él. Seguro él era ese amor platónico que sí lo conozco bien lo voy a dejar de amar.
Deje de verlo hace más o menos 3 noches, me refiero a que he dejado de soñarlo y sí de algo estoy segura es que sin él mis sueños pasaron a ser una pesadilla, pues él le daba la calma a mis noches rotas, ya no sé cuantas tardes me he sentado en el mismo café a esperarlo, pero sé que extraño los besos que nunca le he dado. Provoca en mi sensaciones que nadie más podría causar, era mi desvelo favorito. Las mañanas se hicieron tristes desde el tiempo en que deje de verlo, pasaron varios meses y deje de ''amarlo'' por así decirlo, pero un día después de unos cuantos meses, cruzamos miradas, pero no cualquier mirada, fue esa mirada que se queda sostenida en el tiempo, en los aromas, en los sonidos, esas miradas que enamoran, y lo que nunca espere que sucediera, sucedió. Él, aquel hombre al que yo había amado en silencio le sucedía lo mismo, me confeso que me miraba y amaba a la distancia, pero que no se atrevía a hablarme porque cada vez que veía se queda sin aliento se paralizaba, y yo por mi parte colapse, no podía creer que compartíamos el mismo amor, y que esta ciudad se había convertido en nuestro pequeño paraíso.
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