jueves, 4 de septiembre de 2014

Gold.


Al principio dolía quererlo, literal, me dolía el cuello cada vez que me empinaba para besarlo, él no media su fuerza y me apretaba tan fuerte que me sacaba hasta el ultimo suspiro; amarlo despues fue fácil, era perfecto - para mi - nunca le encontré problema a hacer cualquier cosa a su lado, aunque fuera nada, los silencios eran reconfortantes, nunca me hizo sentir juzgada, y me entrego lo mejor de él cada día, pero el sentía que ya no tenia más por dar y se alejo; odiarlo fue casi imposible, yo aun encontraba pedazos de recuerdos en el piso y en la cama, en la calle escuchaba su risa y sus gritos pidiéndome que no me fuera; olvidarlo fue complejo hasta que le pregunte:

- ¿Estás mejor sin mi?

A lo cual respondió, con un frío que me recorrió todo el cuerpo :

-Sí, déjame en paz.

Y hoy ni la sombra queda, ni el más mínimo recuerdo me ataca, pero como desearía que llegara y me abrazara por la espalda; sigo siendo la niña ilusa en el rincón del cuarto que un día me vio amarlo.